Cuando la arquitectura consiste en dar soluciones

Hay una idea muy extendida sobre nuestra profesión: que los arquitectos diseñamos edificios bonitos.

Y sí, también hacemos eso.

Pero gran parte de nuestro trabajo consiste en algo mucho menos visible: dar soluciones.

Problemas que, muchas veces, parecen no tener solución.

Hace unos meses llegaron a nuestra oficina los propietarios de una vivienda situada en un edificio protegido de Neguri. No buscaban una reforma. No querían cambiar la distribución de su casa. Tampoco pretendían modernizarla.

Lo que tenían era un problema.

Años antes, una reforma había dividido una vivienda en tres. Para acceder al bajo cubierta fue necesario modificar la cubierta del edificio. Posteriormente, un requerimiento municipal obligó a recuperar esa cubierta a su estado original.

Parecía una decisión sencilla.

Pero no lo era.

Recuperar la cubierta implicaba perder la altura necesaria para utilizar la escalera existente y, con ello, modificar completamente la distribución interior de la vivienda.

Cuando un propietario recibe una notificación de este tipo suele pensar que únicamente existen dos opciones: cumplir el requerimiento o mantener la vivienda tal y como está.

Sin embargo, muchas veces existe una tercera vía.

Y ahí es donde empieza nuestro trabajo.

Escuchar antes de proyectar

Antes de dibujar una sola línea dedicamos tiempo a entender el problema.

¿Qué exige realmente la normativa?

¿Qué partes de la vivienda son importantes para quienes viven en ella?

¿Qué elementos pueden modificarse y cuáles merece la pena conservar?

En este caso había varias cosas que los propietarios no querían perder.

El aseo situado bajo la escalera.

La posibilidad de abrir las ventanas del patio.

La distribución de las tres viviendas.

Y, por supuesto, cumplir con el requerimiento municipal.

Nuestro trabajo consistía en hacer compatibles todas esas necesidades.

La solución no siempre es la más evidente

Después de estudiar distintas alternativas, planteamos una solución basada en el rediseño completo de la escalera.

La incorporación de un rellano intermedio permitió resolver el problema de altura libre sin necesidad de modificar la distribución de la vivienda.

La cubierta recuperó su configuración original.

El aseo pudo mantenerse.

Las ventanas siguieron siendo practicables.

Y la vivienda conservó su funcionamiento.

Semanas después de finalizar la obra, el Ayuntamiento realizó la inspección correspondiente y confirmó que la solución era correcta.

Mucho más que planos

Este proyecto nos recuerda por qué disfrutamos tanto de la rehabilitación.

Porque detrás de cada edificio hay personas.

Hay familias que quieren seguir viviendo en su casa.

Hay decisiones que afectan a su día a día.

Y hay situaciones que generan incertidumbre.

Nuestro trabajo no consiste únicamente en redactar proyectos o tramitar licencias.

Consiste en acompañar a las personas cuando aparece un problema, estudiar todas las alternativas posibles y encontrar la solución que mejor equilibre la normativa, la construcción y la forma de vivir cada vivienda.

Porque muchas veces la mejor arquitectura no es la que más se ve.

Es la que consigue que todo siga funcionando.

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